Carta de despedida de nuestro Hermano Mayor, Jesús Basterra Ayesa

Jesús Basterra Ayesa/ HERMANDAD

Jesús Basterra Ayesa/ HERMANDAD

Queridos hermanos:

Cuatro años han transcurrido desde que una amplísima mayoría de hermanos mostrasteis vuestro apoyo a esta Junta de Gobierno que ahora finaliza su mandato y que tuve la gran satisfacción y orgullo de presidir.

Me gustaría hacer un acto de reflexión sobre dos temas importantes: la obra de la casa de hermandad y los cultos.

Sin duda, el logro más importante ha sido la finalización de las obras de rehabilitación de la Casa de Madre de Dios –iniciadas hace siete años–, que han lastrado la realización de  cualquier otro proyecto material y que, por desgracia, no nos ha permitido desarrollar el verdadero fin de nuestra casa de hermandad: ser el lugar de encuentro de todos los hermanos, capataces y costaleros, ayudando a que nos implicásemos y comprometiésemos con la hermandad participando en las actividades espirituales y humanas que se desarrollan durante todo el año. De esta  convivencia y en el roce con la hermandad, se produce la solución de muchos problemas, de necesidades materiales y espirituales.

Esta Junta de Gobierno, desde el  comienzo de su mandato, tenía la aspiración y podemos decir que hasta la obligación de fomentar el culto público y solemne a Madre de Dios del Rosario –fin primario y razón de ser de esta hermandad–, y por ello nos hemos esforzado, para que tanto los cultos anuales como la procesión hayan sobresalido por su realce, esplendor y devoción; sin olvidarnos de la Misa de Hermandad semanal que hemos celebrado todos los domingos seguida, como es habitual, del canto de la Salve ante el altar de nuestra Amantísima Titular. No obstante sería deseable una mayor participación de todos los hermanos en todos los cultos que celebra nuestra hermandad. Y no debemos olvidar que la Salve ha venido sosteniendo año tras año la unión y vida de esta hermandad y que es una tradición que no debe perderse.

Finalizo, en mi nombre y en el de la Junta de Gobierno que he tenido el honor de presidir, agradeciendo vuestro esfuerzo, colaboración y entrega, sin la cual no hubiera sido posible nada de lo mucho o poco conseguido durante estos años en los que siempre hemos buscado el bien de la hermandad. Y esa misma entrega y colaboración es la que os pido para el nuevo Hermano Mayor, Carlos Villanueva, al cual debemos apoyar y ponernos a su disposición en todo cuanto necesite para que nuestra hermandad continúe siendo un referente entre todas las de Sevilla.

Quedo a vuestra entera disposición para lo que necesitéis y esté en mi mano. Y pido a Madre de Dios del Rosario –NUESTRA PATRONA– que nos bendiga y continúe guiando a nuestra hermandad.

Recibid un fuerte abrazo.

Jesús Basterra Ayesa

Triana, marzo de 2014

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